Falacias frecuentes en la vida cotidiana

Según Steve Allen, autor del libro Falacias lógicas: las falacias son trucos de persuasión y manipulación para llevarnos a conclusiones erróneas que pueden ser muy peligrosas cuando somos víctimas de ellas, o poderosas herramientas cuando las usamos a nuestro favor.

Algunas de las más importantes que dicho autor menciona son:

  • Sustituir las pruebas en contra de un argumento por descalificaciones hacia la otra persona, afirmando que sus ideas no son coherentes con su forma de actuar, etc. Pero cómo sea o actúe alguien, no necesariamente demuestra la veracidad o falsedad de sus afirmaciones.
  • Defender un argumento en base a supuestas características positivas del argumentador. Por ejemplo, por el mero hecho de que sea una celebridad quien lo apoye se supone que ha de ser cierto. Vendría a ser el reverso de la falacia anterior. Se utiliza mucho en la publicidad: en recomendaciones de productos por parte de famosos/as.
  • Argumentos con premisas ambiguas, poco claras, que tanto pueden significar X como Y. Son frecuentes en las predicciones del horóscopo, y también en las declaraciones de algunos políticos por citar algunos ejemplos.
  • Justificar una afirmación sobre la base de una opinión supuestamente mayoritaria. Ejemplo: “Todo el mundo sabe que…”
  • Justificar una afirmación sobre la base de lo que es supuestamente “natural”. Por ejemplo, defender que la homosexualidad es inmoral porque va contra natura.
  • Poner una cortina de humo, desviando la atención hacia otros temas o respondiendo con otras preguntas. Suele darse cuando la persona se siente cuestionada y no tiene suficientes argumentos para defenderse.
  • Ir cambiando el argumento hasta conseguir obtener finalmente la “razón” (aunque sea por cansancio del otro/a), a menudo desviándose mucho del tema central que se debate. Sería algo así como ir moviendo los postes de una portería hasta conseguir marcar un gol.
  • Afirmar que alguien o algo ha sido la causa de algo, sólo porque podría haberlo sido. Ejemplo: “Si llueve, se moja el suelo. Entonces, si el suelo está mojado es que ha llovido”
  • Racionalizar: presentar una razón loable para justificar una acción cuya motivación no es tan encomiable.
  • Apoyar un argumento con otro igual pero expresado de forma diferente. Ejemplo: “Hacer esto es normal porque todo el mundo lo hace”
  • Presentar sucesivos argumentos en una especie de escalada catastrofista para llegar a conclusiones precipitadas, exageradas (con pruebas insuficientes o manipuladas). Ejemplo: “A llevará a B, B a C, C a D y finalmente…”  Es como si fuéramos resbalando por una pendiente.
  • Formular una pregunta capciosa. Por ejemplo, dando por supuesto que una de las proposiciones es totalmente cierta (sin pruebas suficientes) o dando a entender que sólo hay dos opciones (cuando, en realidad, habría más). Ejemplo: “¿Prefieres defender la monarquía o que el país se sume en el caos?”
  • Efectuar comparaciones con datos incompletos o erróneos (o, incluso, sin tener ninguna relación). Por ejemplo, obviando diferencias importantes entre lo que se compara.
  • Sacar conclusiones sobre la base de que los demás piensan igual que nosotros. Ejemplo: “A todos nos gustaría trabajar poco y darnos la gran vida” (puede que sea así para muchos, pero no necesariamente para todos)
  • Presentar evidencias incompletas para defender un argumento.
  • Recurrir a argumentos emocionales para persuadir, sin suficiente evidencia objetiva. Se da a menudo, en los eslóganes publicitarios y en las campañas políticas. Es más fácil llegar a la emoción que a la razón.
  • Apelar a la novedad, en el supuesto de que algo es mejor simplemente porque es nuevo.
  • Apelar a la tradición. Ejemplo: “Siempre se ha hecho así”.
  • Apelar a una falsa autoridad (que puede tener muchos conocimientos sobre otro tema pero no tantos en el que se está debatiendo).
  • Apelar a una autoridad anónima. Por ejemplo: “Los especialistas dicen que…”

En estos días de tanta postverdad y fake news en los medios de comunicación, redes sociales y discursos políticos de unos y otros, creo que sería especialmente importante qué nos preguntáramos todos con qué falacias de las enumeradas en la lista (u otras que podáis añadir vosotros/as mismos/as) nos están intentando manipular para alterar nuestra percepción de la realidad e inducirnos a sentir y pensar de acuerdo con sus intereses personales.

Para saber más:

  • Falacias lógicas, de Steve Allen.

NOTA : me agradaría mucho contar con vuestros comentarios personales en este blog y, si os ha gustado una entrada, también que me lo hicierais saber. Algunos de vosotros ya lo hacéis y os lo agradezco. El estímulo y la participación de todos es muy importante para mí. Muchas gracias

6 comentarios en “Falacias frecuentes en la vida cotidiana

  1. Creo que nos quieren hacer pensar que cuando nos hablan de los “especialistas” estamos en buenas manos,,,,pero yo me pregunto acaso no tienen nombre esas personas misteriosas que siempre son los Especialistas.Otra falacia,,”Evidentemente” demuestra que si no lo entendemos es que no estamos al mismo nivel de todo ese (con perdon) circo mediatico.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s