Vivir, morir, saber envejecer…

Introducción

La vida es un viaje en el que la única constante es el cambio. Se suceden diferentes ciclos, vivimos experiencias de logros y de pérdidas, de felicidad y de dolor, de alegría y de pesar, de esperanza y de desaliento… En cualquier caso, nadie se libra de la muerte -que es el final del camino- y todos, si vivimos lo suficiente, deberemos afrontar asimismo el proceso de envejecimiento, hechos ambos que nos preocupan también a todos en mayor o menor medida.

No es fácil aprender a “bien” vivir –de ello hablaremos en otros apartados-. Menos aún, quizás a “bien” envejecer y a afrontar la perspectiva de la propia muerte con serenidad. Pero, ¿podríamos hacerlo? El prestigioso psicólogo Ramón Bayés, que cuenta además con un bagaje de años considerable para poder hablar con autoridad sobre estos temas, nos da unas pautas que nos pueden ayudar y que resumo a continuación, mezclados con mis propios criterios personales.

Sugerencias que pueden facilitar el buen envejecer

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena” (Ingmar Bergman)

“Lo importante no es la cantidad de años que tengas […] sino la autonomía que poseas para llevar a cabo las tareas que, en cada momento, consideres importantes en tu vida, y en el caso de que dicha autonomía sea escasa, el grado de control que creas poseer todavía para encontrar opciones que te permitan seguir con una vida que consideres valiosa para vivir” (Ramón Bayés)

  • Potencia actividades que consigan absorberte totalmente. De aquellas de las que solemos decir “yo soy feliz haciendo…” No importa cuáles sean: para otros pueden ser banales, pero para ti han de ser importantes. No busques el reconocimiento ni la aprobación ajena sino únicamente tu propio gozo y felicidad. Y si aportas algún valor social o cultural, mejor que mejor, pero que no sea éste tampoco tu objetivo prioritario.
  • Ten siempre proyectos realistas pendientes sin, por otra parte, condicionar tu felicidad a que se cumplan. Es aquello de que “lo importante no es el destino sino el camino” tal como nos recuerda el poeta griego Konstantino Cavafis en su famoso Viaje a Ítaca.
  • Relaciónate, mantén contacto con otras personas. Hoy en día, es posible hacer amigos a cualquier edad (a través de redes sociales, viajes, hobbies, etc.) Busca, a ser posible, personas con intereses afines. Rescata amistades antiguas si lo ves plausible, o fortalece las que ya tienes y son de tu agrado. Todo ello acorde con tu propia personalidad –más extrovertida o introvertida-, sin forzar nada pero evitando un excesivo aislamiento que podría quitarte vitalidad. Rehúye, por otra parte, compromisos sociales “vacíos” que no desees y puedas obviar.
  • Intenta vivir saboreando el “ahora” y los pequeños placeres del día a día –que son justamente los que más felicidad nos suelen aportar- Créate rutinas que te ayuden a sentirte bien: por ejemplo, una hora de paseo diaria, un rato de lectura al día o de escuchar música, escribir un diario, aprender algo nuevo, ver una buena película, etc. Y en lugar de envidiar lo que te falta -o crees que te falta-, aprende a disfrutar de lo que tienes.
  • Cuida tu bienestar psicológico y emocional, tanto como el físico. Evita preocuparte por cosas poco importantes o que quizás no sucedan nunca. (Pre)ocúpate tan sólo, y de forma realista, de aquello que consideres valioso. Reflexiona de vez en cuando sobre las cosas que te causan dolor y estrés en tu vida, y procura gestionarlas de la mejor manera posible. ¿No sabes cómo hacerlo? Lee libros de autoayuda, acude a un/a profesional si lo ves necesario, búscate ocupaciones absorbentes… En otros apartados de mi blog o en mi libro El cambio empieza dentro de tí (Amazon) puedes encontrar también sugerencias útiles al respecto.
  • Permítete momentos de distracción intrascendente, sin exigencias ni complejos, aunque sí con moderación.
  • Aprende constantemente cosas nuevas. De forma autodidacta (Internet, lecturas, visitas a museos, viajes, etc.) o acudiendo a alguna escuela, taller o universidad, etc. Las posibilidades, hoy en día, son casi infinitas.
  • Lee buenos libros, contempla buenas películas, asimila buenos “alimentos” tanto para el cuerpo como para la mente, enriquécete con el enorme bagaje cultural que tienes a tu disposición.
  • Cuida tu salud y haz ejercicio físico de forma regular, acorde con tu edad y estado de salud. No abandones tu cuerpo. Y recuerda aquello de “mens sana in corpore sano”.

Concluye Ramón Bayés diciendo: “Y, sobre todo, intenta encontrarle sentido a tu vida. Aunque seas viejo, aunque te sientas débil, tu vida sigue siendo valiosa […] Resumiendo: tal vez todo consista en poder contestar a la pregunta: ¿Qué hace que tu vida siga valiendo la pena aunque cada día seas más dependiente y conozcas el final que te espera?”.

Sugerencias que pueden facilitarnos afrontar la perspectiva de la muerte con la máxima serenidad posible

hojas caídas otoño

Photo by Monstera on Pexels.com

  • Aceptar la muerte como un hecho normal de cualquier vida y, por supuesto, de la nuestra.
  • Mantener activa la curiosidad y las ganas de aprender hasta el último momento consciente.
  • Compartir, en la medida que sepamos y podamos, nuestras experiencias de vida y lo que hemos aprendido de ella. Hay múltiples formas de llevar esto a cabo, desde escribir un diario o unas memorias hasta transmitir nuestros conocimientos de forma oral a nuestros seres queridos y amigos más cercanos.
  • Despedirnos (mental y/o físicamente), poco a poco y con cariño y agradecimiento, de aquellos entornos, cosas y personas que hemos querido –y que ya no están o prevemos que no estarán próximamente-. Agradecer, en lo posible, la amistad, cuidados y amor a los que nos quieren o nos han querido-, y también a aquellos que por azar nos hemos cruzado a lo largo del camino y han supuesto, aunque sólo haya sido por breves espacios de tiempo, una vivencia positiva intensa para nosotros.
  • Intentar encontrar sentido a nuestra existencia aunque -y eso es muy importante- creamos racionalmente que no la tiene y dándonos cuenta, además, que cada uno de nosotros puede haber otorgado sentido, en algún momento o circunstancia –y seguir otorgándolo- a la vida de otras personas.
  • Leer experiencias y reflexiones sobre la muerte efectuadas por grandes filósofos y pensadores de todos los tiempos, y por profesionales expertos en ese campo. He aquí una breve síntesis de algunas de ellas: 1) Cuando nos llegue la muerte, nosotros no estaremos y, por eso, no deberíamos temerla (Epicuro, filósofo griego)    2) Antes de nacer no existíamos y, por consiguiente, ya hemos experimentado este estado (Lucrecio, poeta y divulgador de las ideas de Epicuro)    3) Las personas que han tenido una “experiencia cercana a la muerte” (estados de coma, etc.) relatan haberlo vivido con una sensación de extrema paz interior, y no vuelven jamás a experimentar miedo a morir (Kübler-Ross, psiquiatra experta en cuidados paliativos y atención a los moribundos). Sirva como ejemplo de ello el episodio que cuenta el filósofo Montesquieu en sus Ensayos, a raíz de un grave accidente que tuvo al caerse del caballo y por el que estuvo próximo a la muerte     4) Los enfermos terminales (todos), lejos de sufrir fuertes dolores o miedos incontrolados, simplemente están cada vez más cansados, necesitan dormir más y pasan menos tiempo despiertos hasta llegar a un estado en que lo único que sienten es una gran sensación de paz para, finalmente, morir sin darse cuenta del paso a la no-existencia (Kathryn Mannix, médica que trata pacientes con enfermedades terminales)

Bibliografía:

  • Ramón Bayés: Un largo viaje por la vida. Plataforma Actual, 2020.
  • Ramón Bayés: Olvida tu edad. Plataforma Editorial, 2016.

NOTA: Si te gusta mi blog,  RECUERDA QUE puedes recibir directamente en tu correo electrónico las nuevas entradas que vaya publicando, a través del botón “subscribe” al final de la página de inicio

4 comentarios en “Vivir, morir, saber envejecer…

  1. A mas edad,mas vivencias y eso enriquece siempre nuestra existencia.Nada mas gratificante,que tener siempre un proyecto u objetivo,por pequeño que sea,cuanta mas ilusion te haga,seguro que mas grande sera por si mismo.

    Me gusta

  2. Gracias,interesante como siempre.Es un tema que no creo que todo el mundo le guste hablar pero que a veces es necesario ,para intentar comprender que así es la vida y intentar vivirla de una manera mejor ,en la medida que se puede ,viviendo el presente ,con uno mismo y con la gente que hay en tu vida.

    Me gusta

    • Gracias por tu comentario. Sí, es importante hablar de ciertos temas aunque no nos guste o nos produzca cierta inquietud. En mi blog, procuro escribir posts sencillos y accesibles que nos hagan reflexionar y nos hagan más conscientes de nosotros mismos y de la realidad que nos ha tocado vivir y tener más opciones para gestionarla. Y para el que desee profundizar más, suelo adjuntar la referencia de uno o dos libros en los que me he inspirado.

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s