El cambio climático, una verdad incómoda

El cambio climático, tal y como sostiene la escritora y activista canadiense Naomí Klein en su libro Esto lo cambia todo, es una alerta global que nos obliga a replantearnos nuestro actual sistema de vida basado en una ideología de “libre mercado” y en un consumismo desaforado que genera residuos y emisiones de gases tóxicos que están destruyendo el equilibrio ecológico de nuestro planeta. Y que constituyen una seria amenaza para el futuro de toda la humanidad.

Aún así, algunos sectores de la sociedad todavía lo niegan o minimizan con argumentos tales como que es un ataque contra el sistema capitalista de clase media, una conspiración dirigida a robar la libertad de los ciudadanos e instaurar un estado totalitario, que obedece a variaciones naturales en la actividad del sol, que se ha exagerado mucho y sus repercusiones son mínimas, que los cambios que algunos activistas demandan son demasiado radicales y acabarían con el bienestar económico de amplios sectores de nuestra sociedad, etc.

En esa visión negacionista influyen sobre todo:

  • Ideologías favorables al capitalismo neoliberal. Los cambios necesarios para combatir el calentamiento global perjudicarían sus intereses económicos y amenazarían todo un sistema de creencias sobre el supuesto derecho de la humanidad a explotar la naturaleza sin control y someterla a su dominio, y unos valores, en suma, que colocan el afán de lucro y la codicia por encima de todo. Todo ello disfrazado con ese concepto pervertido de la “libertad” que conocemos tan bien.
  • Sectores empresariales que contemplan la posibilidad de enriquecerse con el desastre. Por ejemplo, construyendo “fortalezas” de lujo en zonas devastadas, aumentando primas de seguros, privatizando servicios, potenciando la explotación de recursos naturales de los países más pobres, etc.
  • Políticos sin escrúpulos que temen adoptar medidas impopulares para la población que pudieran restarles votos y/o que, directa o indirectamente, también se lucran con el actual estado de cosas.

Según Melanie Klein, existen donaciones millonarias –más o menos encubiertas- de grandes petroleras, multinacionales y élites influyentes para defender sus intereses políticos y económicos y arrojar dudas acerca de la veracidad del cambio climático.

También a muchas personas normales y corrientes nos cuesta renunciar a corto plazo a ciertas comodidades y “privilegios” en aras de un modelo de vida menos consumista y más justo para todos.

Pero, aunque el cambio climático sea una “verdad incómoda” para todos, el hecho fundamental es que si no hacemos nada –o no hacemos lo suficiente-, si no ponemos límites a la codicia desmesurada del ser humano y al consumismo desaforado al que estamos acostumbrados los países más desarrollados:

  • El mundo podría quedar escindido entre un reducido grupo de “ganadores” (privilegiados) y una gran masa de perdedores, excluídos de los bienes más básicos en una especie de distopía -tantas veces imaginada en relatos de ciencia ficción-.
  • A la larga, podríamos llegar a hacer totalmente inhabitable la Tierra y tener que, o bien emigrar y colonizar otros planetas de nuestro sistema solar -o de otras galaxias- (poco probable dada la tecnología actual) o enfrentarnos a la extinción de la vida en nuestro planeta.

Bibliografía:

  • Naomí Klein: Esto lo cambia todo, el capitalismo contra el clima.  Paidós, 2015.

4 comentarios en “El cambio climático, una verdad incómoda

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